EvE
ELLA: EVE
Lo que más le impresionó eran los interminables e incontables rascacielos
que poblaban todas las manzanas. Recordaba las primeras veces que abandonó su casita pequeña de Pontevedra para ir a la gran ciudad. Esas primeras sensaciones de admiración, curiosidad y misterio. Pronto éstas
se convirtieron en desprecio y odio, no entendía la forma de vida de
las personas asentadas en ese lugar.
Visto
desde una mirada adulta había comprendido que se dejó impresionar por
la grandeza y riqueza basada en las apariencias, lo que causó una gran
decepción al descubrir que no era cierto su primer pensamiento.
Siguió caminando como si de una hormiga se tratase, la gente caminaba sin parar como si llevase un cometido para cumplir, como el animal citado,
una función en una comunidad. Esas eran sus andaduras hasta que se cruzó con un hombre alto que le llamó la atención por su parecido a su… no, no podía ser él, era verdad que se instaló cerca de los alrededores, pero era imposible, no, seguramente se había equivocado.
Poco después le llamó por teléfono Mary, una compañera de un antiguo trabajo, precisamente era el asunto que le trajo hasta tan lejos. La verdad si tiempo atrás, le hubiesen preguntado si vendría hasta aquí,la respuesta hubiera sido muy diferente.
Las vueltas que daba la vida, no sólo no acabó yendo sino que algunos sentimientos y recuerdos que se encontraban olvidados debajo de una alfombra pronto salieron a flote.
Después de muchos rodeos, decidió contestar, estaba demasiado nerviosa con tanto ajetreo y tanto revuelo en su nueva estancia, apenas había llegado unos días y se encontraba perdida. Habló animadamente con ella,
la verdad como echaría de menos el trabajar con ella, en ese despacho,en esa agencia en la que ocurrieron tantos buenos momentos, pero el cambio no estaba nada mal.
Situada en la cumbre de los publicistas y creativos, en la cima de la publicidad. Si, era una gran oportunidad,
una tan esperada y tan retardada a la vez.
Decidida a caminar, paró en una cafetería para disponer de un café para ir paseando y disfrutar un poco de las vistas, tan maravillosas que había.
Todo el mundo a su alrededor, parecía tener realmente mucha prisa, no sabía si realmente la tenían o ese era el estilo o ritmo de vida que se llevaba aquí. Ella, acostumbrada a llevar una vida con calma pero con
impulsos repentinos, no sabía si acabaría adaptándose a esta rutina tan estresante.
De repente, visualizó la gran boutique, no solía visitar grandes tiendas, quizás por gustos personales y principios, siempre la habían llamado rebelde en las tendencias. Pero esta vez era distinto, algo llamó la
atención, cierto bolso, uno muy parecido a uno que salió cierta ocasión en uno de sus sueños.
Mientras observaba aturdida esto, el escaparate
trajo la imagen reflejada de David, iba vestido con un traje e iba acompañado de una linda mujer.
Inmediatamente, por miedo, por impulso,entró a refugiarse en la tienda, no deseaba cruzarse con él. Así que era él, el hombre que se había cruzado. No podía ser.
¿Por qué el destino le deparaba un nuevo encuentro?, y menos ahora, en estas circunstancias, después de tanto tiempo. No sabía que dura prueba deparaba el destino, una vez más.
Esperó unos minutos hasta que se
sintió segura y con fuerzas de salir de allí.
Si alguien la hubiera advertido de que cabía la posibilidad de que se iba a encontrar aquí a David, seguramente su jactación hubiera sido máxima.
Nunca hubiese sospechado sentir ese desasosiego, ese nerviosismo al volver a verlo de nuevo, una vez más su corazón temblaba por él.
Decidida se dirigió hacia el apartamento. Le esperaba una dura jornada y debía presentarse aún ante el jefe de la empresa con la que había firmado un contrato bien remunerado, económicamente.
En apariencia era una empresa importante, tanto por lo que se escuchaba de ella como por sus instalaciones, eran grandiosas, su estilo era elegante y sofisticado.
Se veía a si misma como una pequeña hormiga en
un gran hormiguero, donde simplemente no sería nada, una pieza más en la jornada. Quizás no encajase allí. Demasiadas responsabilidades en demasiados departamentos, demasiados jefes en cada sección, demasiada individualidad entre los trabajadores....
Mirando el panel de pisos, por fin encontró el que sería su Departamento de trabajo y el despacho del que era el gran jefe de todas las secciones.
Tuvo que darse prisa antes de que se cerrase la puerta del ascensor, el transporte que la elevaría hasta ese mundo de negocios.
En ese mismo instante, entraban por la puerta principal Beth y David,cuando éste último se distrajo de la conversación unos segundos debido a una figura femenina conocida. Ésta corría hacia uno de los ascensores
de la entrada, en cuanto entró y se dio la vuelta, pudo distinguir claramente la cara de la misma, era ella…era ella…mi amada Eve…¿cuántos años hacía que no la veía?
""""Un pequeño trozo de una novela que comencé a escribir hace ya algún tiempo, unos años, un tiempo que retomaré, tantos escritos sin acabar que continuar...algún día no muy lejano, continuaré....""""



