
Caminando sin saber muy bien a donde ir; a donde dirigirme, un camino sin rumbo, sin destino, quizás como la vida misma, una veleta que gira al son del viento, dejándose llevar por el clamor de la libertad, esa liberación.
Sigo caminando, me paro a escuchar el canto de los pájaros, no hay ruido, simplemente el crujir de las hojas al rozar mis pisadas en el suelo, esas hojas caídas por la fuerza del otoño. Nada, solo silencio, simplemente caminando.


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